Según la Encuesta Continua de Hogares (CIS) de 2018, de los nueve millones de personas mayores que hay en España, casi dos millones viven solas. De ellas, 850 000 tienen más de 80 años, y el 78 % son mujeres. Gracias al estudio CIS-IMSERSO, también sabemos que 6 de cada 10 personas que viven solas afirman sufrir soledad. A partir de esta cifra global, podemos establecer los siguientes datos regionales:
Aragón: más de 53 000 personas mayores de 80 años viven solas en esta región, de las cuales el 70 % son mujeres.
Cataluña: según los datos del IDESCAT, más de 334 000 personas mayores de 65 años viven solas, y se estima que más del 50 % de ellas sufren soledad. Esta realidad se agrava en las ciudades más pobladas, como Barcelona.
Comunidad Valenciana: en el conjunto de la comunidad, más de 129 000 personas mayores sufren soledad en distintos grados. Se estima que en Valencia hay 43 000 personas mayores que sufren soledad.
Madrid: según los datos de un informe de Madrid Salud, 240 000 personas sufrían soledad en 2017. Entre ellas, la edad —más concretamente, tener más de 65 años— es uno de los factores que aumentan el riesgo de padecerla.
Andalucía: según la última Encuesta sobre las Características Básicas de la Población y la Vivienda (INE), cerca de 400 000 personas mayores de 65 años viven solas en Andalucía.
La Fundación Amigos de los Mayores es una organización no gubernamental (ONG) especializada que se dedica a combatir la soledad y la exclusión social de las personas mayores en España. Creada en 1987 en Barcelona, la fundación opera en el marco de la Federación Internacional «Les Petits Frères des Pauvres». Desde hace casi cuatro décadas, ha puesto en marcha un modelo de intervención social en constante evolución, ampliando su alcance geográfico gracias a fusiones regionales estratégicas con el fin de hacer frente a un importante reto demográfico: el aislamiento psicológico y sistémico de las personas mayores.
La organización parte del principio de que el envejecimiento de la población requiere soluciones estructuradas y arraigadas en la comunidad para prevenir el deterioro del bienestar psicosocial. Dado que España está experimentando importantes cambios demográficos —caracterizados por una elevada prevalencia de hogares unipersonales formados por personas mayores—, la fundación pone en marcha estrategias de intervención específicas para restaurar el capital social, reforzar la autoestima y facilitar la reintegración de las personas mayores vulnerables en las redes de apoyo locales.
Para llevar a cabo sus objetivos, la fundación se basa en una metodología de varios niveles articulada en torno a tres pilares estratégicos: las visitas emocionales primarias, la dinamización comunitaria y la defensa sociopolítica. El modelo de intervención principal consiste en visitas domiciliarias estructuradas. Gracias a rigurosos protocolos de emparejamiento entre voluntarios y beneficiarios, basados en la afinidad y la proximidad geográfica, la organización ofrece un apoyo relacional semanal y regular. Este contacto continuo constituye una medida preventiva no clínica contra el deterioro cognitivo y los síntomas depresivos asociados al aislamiento crónico.
Como complemento a la atención individualizada, la fundación pone en marcha programas de dinamización comunitaria destinados a combatir la atrofia social. Estas iniciativas incluyen talleres intergeneracionales estructurados, salidas culturales y eventos de socialización estacionales. Proyectos como los talleres especializados de punto cumplen una doble función: favorecen la estimulación cognitiva y el intercambio de habilidades entre los participantes, al tiempo que generan fuentes de ingresos alternativas para garantizar la sostenibilidad operativa de la fundación.
Al mismo tiempo, la fundación actúa como organismo de investigación y defensa. Mediante la creación de un observatorio especializado y la publicación de informes sobre el aislamiento de las personas mayores, la organización aporta al debate público análisis basados en datos. Estos esfuerzos tienen como objetivo influir en las políticas públicas, desmontar la discriminación por edad en las instituciones y cuantificar los impactos socioeconómicos de la soledad en los sistemas de salud pública.
En resumen, la Fundación Amigos de los Mayores desempeña un papel de intermediario esencial en el sector de la asistencia social. Al movilizar a un equipo de voluntarios bien coordinado, la fundación transforma las vulnerabilidades en materia de salud pública en vínculos comunitarios estructurados, garantizando así que la longevidad demográfica vaya acompañada de una integración social plena y del respeto a la dignidad.
Programas semanales de visitas a domicilio y acogida en residencias destinados a paliar el aislamiento social grave.
Talleres intergeneracionales, salidas culturales y campañas estacionales destinadas a restablecer las redes sociales locales.
Recopilación de datos cuantitativos a través del observatorio de la soledad con el fin de influir en las políticas públicas y luchar contra la discriminación por edad.
Dépistage standardisé, mise en relation par affinités et formation continue dans le domaine des soins aux personnes âgées.
Un marco de formación estructurado diseñado para reforzar el apoyo emocional y las competencias psicosociales de los voluntarios. El programa ofrece módulos dedicados a la escucha activa y a los cuidados geriátricos complejos, lo que garantiza intervenciones profesionales de gran calidad. Permite a los cuidadores adquirir las herramientas necesarias para combatir la soledad profundamente arraigada y gestionar la vulnerabilidad psicológica en la población de edad avanzada.
Una iniciativa sociojurídica innovadora que ofrece asistencia jurídica gratuita y profesional a las personas mayores en situación de vulnerabilidad. Financiada mediante legados solidarios, actúa como un mecanismo de protección institucional destinado a defender los derechos de las personas mayores frente a los abusos o los fraudes.